Referendo Popular Basico

Aceptado y firmado por los pueblos de la raza y afines,

En Buenos Aires, Capital Federal de la República Argentina, el día 12 de Octubre de 1921: Día Memorable y epopéico para siempre en el que España, la más grande y proficua Madre de Naciones, sembró en la virgen América su idioma y su ser, su raza y su ideal inmortal, para agrandarse en justa ley de libertad.

A la luz de cuyos rayos iluminan siempre los sembrados de España: Ante todas las naciones y razas de la tierra que presencian este acto, el más sublime de fraternidad, paz y amor universal.

Acto supremo engendrado en el más puro y grande principio de puras doctrinas de par y amor fraternal para toda la Raza Hispana extendida en más de medio globo terrestre y que el Idioma Español, por su fuerza natural, convenció a todos los otros pueblos a reconocerlo y aceptarlo por idioma universal, estudiándose hoy en todo el mundo; y

Considerando que, por lo dicho y cuanto más pueda decirse, que la unidad y la paz de la Tierra han de empezar por una raza capaz de fundir en sí misma todas las razas haciendo una sola raza, llegando por esto toda la Tierra a ser una sola familia, lo que necesariamente destruye para siempre las causas de la guerra.

Considerando que, es un hecho innegable que el idioma, idiosincrasia y etnicismo, en las naciones de habla y raza española, todos los hombres de todas las razas que llegan, se identifican y se funden en nuestras virtudes y defectos: prueba eficiente de la fuerza del idioma y vitalidad de la raza.

Los que firman al pie del Referendum popular y epopéico, en nombre y representación del pueblo de su Patria Nación, moral, material y espiritual y aún políticamente bajo el derecho inalienable de la soberanía que radica en cada ciudadano, dentro de la sociedad de cada nación; y que, cuando como en este acto se reúnen esos ciudadanos públicamente, se constituyen en asamblea universal y representan legalmente a sus naciones o territorios naturales, bajo cuyos Pabellones nos congregamos cobijados todos por una nueva bandera universal, emblema de la unidad fraternal humana, que la enarbola la Escuela promotora de este acto decisivo de fraternidad y unidad de intereses morales, materiales y espirituales: ante el Mundo todo y ante el Creador de todo,

QUEREMOS Y ACORDAMOS

Artículo 1º.- Desde hoy, nos consideramos un solo pueblo, moral, material, espiritual y aún políticamente, como una sola gran familia y sin perjuicio para nadie, todos los pueblos y territorios de habla española; importando este acuerdo la anulación de la guerra entre nosotros y declaramos: que los pueblos de esta Unión no llevan la ofensiva a ningún Estado, pero juramos:

a) Que cualquier ofensa, de cualquier especie, que cualquiera infiera a uno de nuestros pueblos, es hecha a todos juntos;

b) Que ninguno de los pueblos aquí firmados bajo este acuerdo puede declararse la guerra por ningún concepto, ni cerrarle las fronteras al otro, sino por causas inmorales; pero bajo sentencia correctiva exclusivamente, por el Tribunal permanente de la Unión Hispano-Américo Oceánica, que se crea al efecto;

c) Que todos los individuos de estas Naciones son libres de circular por todos estos estados y radicarse donde les convenga, no estando inhabilitados por sentencia judicial por su Estado natal u otro Estado de la Unión, adquiriendo todos los derechos civiles y políticos, acreditando dos años de residencia; y todo esto sin necesidad de renunciar a su ciudadanía nativa;

d) Que todos los productos de los pueblos de esta Unión, circulen libremente de unos a otros pueblos sin gravamen aduanero ni otras contribuciones, siempre que ellos sean para el consumo del pueblo hermano que los pidiera;

e) Que el servicio de correo entre todos los pueblos de esta Unión es “como si fuera una sola Nación” y con un solo precio; y se establece para todos el giro postal, hasta un mil pesos oro;

f) Que todos los títulos universitarios, como igualmente la propiedad literaria, artística e industrial de todo género, adquiridos en uno de estos Estados, son válidos en todos los Estados de la Unión;

g) Que a prorrateo, a tanto por habitante de cada Estado y sufragado por los gobiernos, se construya o unifique un ferrocarril, que una todas las naciones, desde la República Argentina hasta México, con ferroboat o transbordo en Panamá, pero quedando excluidos los capitales extraños que, si los hubiera, están sujetos a las pérdidas y ganancias igual a la equivalencia de lo que corresponda al prorrateo de cada ciudadano de la Unión; este ferrocarril se denominará: Rúbrica de la Unión Hispano-Américo Oceánica;

h) Que el Tribunal de la Unión, en todos los asuntos de ésta, es la suprema autoridad de justicia y sólo le es superior una Asamblea compuesta por todos los Jefes de los Estados; pero es superior a ésta la Soberanía del Pueblo, manifestada en libre y abierto plebiscito. Este Tribunal no es político ni religioso y se compondrá de cuatro miembros nombrados por el gobierno de cada Estado, así: Uno por la intelectualidad, ciencias, estado; uno por el Comercio y Agricultura en general; siendo en rigor un Intelectual, un Ingeniero, un Obrero Manual y un Comerciante o Buen Agricultor;

i) Que este Tribunal de Justicia es el árbitro en todo; sus fallos inapelables y sus dictados cumplidos por todos los pueblos de la Unión, publicándolos para el pueblo, a la vez que los consulta a los gobiernos;

j) Que la prerrogativa objetiva del Tribunal de la Unión es conservar la unidad y a toda costa, la paz entre todos los pueblos de habla española y sus adheridos; siendo, además, el árbitro de las contiendas, revoluciones, guerras civiles y huelgas generales que pueden ocurrir en cada una de las naciones representadas en el Tribunal;

k) Que el Tribunal tendrá su sede en uno de los puntos equidistantes entre Buenos Aires y México, indicándose Venezuela, por ser más céntrico para España, América y Oceanía;

l) Este pacto no quita ninguna prerrogativa a ningún Estado dentro de sus fronteras, salvo lo pactado; es decir, que así como cada ciudadano es soberano dentro de la sociedad, igualmente cada pueblo es soberano dentro de la Unión; lo que quiere decir que formamos una sola sociedad de naciones Autónomas en sí mismas, pero obligadas al progreso mayor cada día para bien de todos; quedando por esto desconocido y sin valor, todo pacto, convenio o tratado secreto;

m) Que es un deber la UHAO patrocinar la independencia y libertad política de todos los territorios que fueron o sean colonias españolas y quieran ser miembros adherentes y hermanos de esta familia de Naciones y que demuestren capacidad de administrarse autónomamente, conforme al progreso que impone nuestra Unión; condición que se extiende a todos los territorios del mundo, pues nuestra misión es unificarlos todos y así en el derecho de gentes;

n) Que todos los tratados de todos los órdenes que tiene hoy las Naciones de la UHAO serán revisados por el Tribunal de la Unión, a pedido de cada Estado y propondrá los arreglos de justicia equitativa para que nadie se perjudique o los anulará de común acuerdo, cuando se desprenda claro que fueron hechos sin conocimiento del pueblo o sugeridos o impuestos por cualquier causa de fuerza injusta;

o) Que todos los Estados de común acuerdo, cuando se desprenda claro que fueron hechos sin conocimientos del pueblo o sugeridos o impuestos por cualquier causa de fuerza injusta;

p) Que todos los Estados no adheridos a la UHAO quedan excluidos de los beneficios de este pacto; y cuando pretendan cualquier concesión, arreglo o reclamación en cualquiera de los Estados de esta Unión, lo pedirán únicamente al Tribunal, el que acordará o negará inapelablemente.



Artículo 2: Bajo la aceptación de todo lo que antecede y por justicia histórica, se admite en la Unión a Brasil y Portugal, bajo la denominación “Unión Ibérica” a la Hispano-Américo Oceánica.

Artículo 3º.- Al tenor del Artículo 2º se acepta la adhesión de Italia y Francia y Países Bajos, pudiendo hacerlo cada uno por separado o por medio de España, la que los presentaría apadrinados al Tribunal de la Unión; no pudiendo admitir nombre de la nación latina, porque el latín no tiene nacionalidad y es lengua muerta.

Artículo 4º.- Por el mismo tenor del Artículo 2º, recibiremos la adhesión de todas las naciones del mundo, sin distinción ninguna; pues nuestro alto fin y pensamiento es hacer de todo el mundo una sola familia, con un solo principio y una sola ley.

Artículo 5º.- Toda adhesión significa reconocimiento del idioma español, como oficial, en el que únicamente escribirá el tribunal sus acuerdos, órdenes y sentencias.

Artículo 6º.- Todo el articulado precedente es fundamental y orgánico del convenio, pero queremos y propendemos a una mayor y total extensión de la Unión, en todos los puntos morales, materiales, científico-económicos, político y espirituales y al efecto el Tribunal estudiará y propondrá siempre mayores estudios propendiendo a su mayor unión, y reglamentará cada artículo de este documento fundamental.

Artículo 7º.- La ejecución empieza desde este momento en que firmamos, para todo lo que no necesita presupuesto de los gobiernos, constituyendo el Tribunal Provisorio, los firmantes, que cuando sea necesario reunirse, lo harán en el recinto de Buenos Aires hasta la ratificación y posesión del Tribunal Ejecutivo, que debería ser el 12 de Octubre de 1925, en este mismo recinto de Buenos Aires. Pero desde hoy queremos que ninguna nación de habla española declare guerra, ni cierre su frontera a otra, para lo cual gritamos fraternalmente:

“VIVA LA PAZ EN NUESTRA UNIÓN Y EXTIÉNDASE A TODO EL MUNDO”

Los firmamos y requerimos la ratificación de nuestros respectivos gobiernos.

Bueno Aires, 12 de octubre de 1912

Por la Comisión Pro-12 de Octubre y Unión Universal y UHAO

Joaquín Trincado

Secretario General